Naturaleza
Visitar la isla es como hacer un viaje
en el tiempo: circulan solamente carruajes, bicicletas y un
trencito turístico. Automóviles, motos y autobuses
están prohibidos
» Paquetá
La belleza romántica de Paquetá
Largo dos Amores, Palco da Lua, Praça
do Vento, Recanto das Constelações. Estos son
solamente algunos de los nombres de rincones de la isla de Paquetá,
lugar rodeado de leyendas e historias reales y curiosas, bellos
paisajes y muchas atracciones para el que le gusten los paseos
al aire libre. Visitar la isla es como hacer un viaje en el
tiempo: en sus calles de casquijo, cercadas por flamboyanes,
circulan solamente carruajes, bicicletas y un trencito turístico.
Automóviles, motos y autobuses están prohibidos.
Las playas tienen aguas tranquilas y muchas piedras de los más
variados formatos y tamaños. La principal playa es Moreninha,
que tiene al final un mirador sobre una gran piedra. Al lado,
está el monte São Roque, con senderos y vista
panorámica para la Baía de Guanabara y para otra
isla, Brocoió. En la playa Tamoios, el pabellón
que avanza sobre el mar compone el escenario perfecto para las
serenatas que allí se realizan. La mayoría de
los restaurantes, bares y hoteles está en la playa José
Bonifácio, que tiene barquitos a pedal, canoas y kayak
para alquiler.
Localización y acceso
La isla se localiza en la Baía de Guanabara, en Rio de
Janeiro. Hay salidas regulares desde la Praça XV, en
el centro de la ciudad, con un tiempo de viaje que varía
entre 60 min (barcas) y 20 min (catamaranes y Ferry boat).
Otras atracciones
El baobab casi centenario de la Playa Tamoios, uno de los veinte
únicos ejemplares del árbol originario de África
existentes en Brasil. Tiene 9 m de circunferencia y los habitantes
lo llaman “Maria Gorda”, en homenaje a una esclava
que vivió en la isla.
Solar D´El Rei, construcción considerada patrimonio
histórico por el Instituto del Patrimonio Histórico
y Artístico Nacional. Hospedó a D. João
VI y abriga hoy la Biblioteca Pública.
Parque Darke de Mattos, al final de la playa José Bonifácio,
con vegetación remanente de Mata Atlántica y vestigios
históricos del siglo XVIII. Tiene senderos y miradores.
El Morro da Cruz, con diversos túneles, es el punto principal.
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