Historia
» Colonización
Una historia construida por muchos pueblos
Cuando llegaron al litoral de Rio de
Janeiro, en 1502, los portugueses tuvieron que enfrentar adversarios
con los que se confrontarían más tarde muchas
veces más durante el período colonial: los franceses.
Eran corsarios, interesados en el pau brasil, muy abundante
en la región que hoy corresponde a la ciudad de Cabo
Frio.
En busca de pau brasil y otras riquezas, también llegaron
a la costa navíos españoles, ingleses y de otras
nacionalidades. Preocupado con las sucesivas invasiones, el
Gobierno portugués decidió colonizar el territorio,
dividiéndolo en 15 capitanías hereditarias, donadas
a 12 hidalgos.
La principal obligación era ocupar y cultivar las tierras,
enfrentando ataques de los indígenas y de los contrabandistas.
El área que el Estado de Rio de Janeiro ocupa hoy se
extendía por dos capitanías: la de São
Vicente, donada en 1534 a Martim Afonso de Souza, y la de São
Tomé, recibida en 1536 por Pero Góis da Silveira.
En 1555, nuevamente los franceses, ahora colonos y liderados
por el Vicealmirante Nicolas Villegagnon, se establecieron en
pequeñas islas de la Baía de Guanabara, fundaron
la Francia Antártica y construyeron el Fuerte de Coligny
en la isla donde se sitúa hoy la Escuela Naval, próxima
al Aeropuerto Santos Dumont.
El grupo fue expulsado entre 1560 y 1567 y su fuerte fue destruido
después de duras batallas. Para evitar nuevas ocupaciones
y asegurar la pose del territorio para la Corona de Portugal,
Estácio de Sá fundó, el 1º de marzo
de 1565, la ciudad de São Sebastião de Rio de
Janeiro, en la Capitanía Real de Rio de Janeiro.
En los siglos siguientes, se unieron a la población de
Rio, básicamente portugueses, esclavos africanos y varios
pueblos más. Primero vinieron los suizos, que trabajaron
como colonos libres en las haciendas y en 1820 fundaron Nova
Friburgo en la región serrana.
Después vinieron los alemanes, que se dirigieron a Petrópolis,
y los finlandeses, que se instalaron en Penedo. Italianos y
españoles llegaron mucho más tarde, pero contribuyeron
igualmente para la diversidad étnica y para la pluralidad
cultural que marca hasta hoy a Rio de Janeiro.
|
|