Historia
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Rio: centro social y cultural del país desde el descubrimiento
Las historias del Estado de Rio, de Brasil
y de la ciudad de Rio de Janeiro están intrínsecamente
unidas, desde la llegada de los colonizadores portugueses a
las proximidades de la Baía de Guanabara, en 1502. Durante
más de dos siglos, (de 1716 a 1960), Rio fue la capital
de la Colonia, del Imperio y de la República y epicentro
político, financiero y social del país.
Un importante marco, en ese período, fue la fundación
de la Ciudad de São Sebastião de Rio de Janeiro,
en el valle existente entre los Montes Pão de Açúcar
y Cara de Cão, por el Capitán Mor Estácio
de Sá, el 1º de marzo de 1565.
Otro marco fue la llegada de la Familia Real Portuguesa, en
1808, con una comitiva que incluyó el Príncipe
Regente D. João, la Reina D. Maria I y 10.000 personas
más. Entre ellas, artistas europeos incumbidos de retratar
la sociedad y la naturaleza y profesionales contratados para
realizar profundas reformas urbanas.
Es de esa época la fundación de la Prensa Real,
con el lanzamiento del primer periódico oficial, Gazeta
do Rio de Janeiro, y del primer banco del país, Banco
do Brasil, que abriga hoy un moderno centro cultural en la antigua
sede. Como también la creación del Jardín
Botánico y de la Quinta da Boa Vista, donde fue instalada
la residencia imperial, que hoy es el Museo Nacional.
Como herencia de los tiempos de capital, Rio de Janeiro guarda
también en la calles del centro monumentos y predios
públicos con arquitectura de influencia europea, que
constituyen un importante acervo histórico y cultural
del país: Teatro Municipal, Museo Nacional de Bellas
Artes, Palacio Itamaraty, Biblioteca Nacional, Igreja da Candelária
y Mosteiro de São Bento.
Con la transferencia de la capital para Brasília, el
21 de abril de 1960, Rio de Janeiro dejó de ser el Distrito
Federal. El 15 de marzo de 1975, dejó también
de ser la capital del Estado de Guanabara para ser la capital
del Estado de Rio de Janeiro, con la fusión de los dos
Estados. En ningún momento, sin embargo, perdió
su estatus: mantuvo intacta su vocación de centro económico,
social, cultural y turístico y es, hasta hoy, la principal
puerta de entrada de los extranjeros que visitan el país.
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